29 ago. 2012

¿Qué es un militante?


Un militante cree en la solidaridad social. No es un "individuo" en el pobre sentido que del individuo tiene el liberalismo burgués. Sabe que su individualidad se realiza en el grupo. Su incorporación al trabajo, a la producción, a su grupo de pertenencia, a su clase social, lo incorpora a la solidaridad, al compañerismo, a la amistad sincera. Para decirlo claro: lo humaniza. Un militante es un ser en constante proceso de humanización. Su militancia lo hará mejor padre, mejor hombre de su mujer, mejor amigo de sus amigos. Sabe que habita este mundo para luchar junto a los demás, no para usarlos.
 
El militante respeta el trabajo. No porque sea un sometido, sino, porque sabe que en el trabajo está su poder, su organizatividad y el sentido final de su militancia: la justicia social. Y también porque sabe que por fuera del trabajo, no sólo está la miseria económica, sino la otra: la social y la humana. La que hará de él un apartado, un egoísta, un resentido y hasta un delincuente.
 
El militante, cree en una verdad que lo trasciende y da sentido a su vida.
 
Esta verdad es su ideología, la ideología que comparte con sus compañeros y expresa su lucidez.
 
La ideología que hace de él un sujeto y no un objeto de la historia.
 
La ha amasado, a esta ideología, durante años, la ha padecido, la ha cuestionado, la ha asumido cotidianamente. Porque cotidianamente intentan quitársela, se la oscurecen y deforman desde las pantallas de la TV o desde las radios. Aparecen allí, frente a él, en su hogar, hombres cultivados, con buenos modales, racionales hasta el asombro y vértigo, implacables, que le dicen que no, que está equivocado, que todo está bien, o que todo está mal, pero que, en todo caso, nada está como él cree.
¿Cómo lucha contra toda esa insidiosa verborragia? Hablando con sus compañeros. Buscando la verdad donde está: en el grupo. Porque cuando los militantes son esto, militantes, y están unidos por sus intereses comunes, la verdad es una tenaz corriente eléctrica que los recorre y los une aniquilando el discurso del enemigo.
 
Porque es cierto (según postula un diabólico axioma del pensamiento autoritario) que mil repeticiones hacen una verdad. Pero no es menos cierto que mil repeticiones pueden también aburrir, transformarse en un sonido apenas desagradable y persistente. En suma inaudible.
 
El militante es un hombre que tiene una razón para vivir. Y más también. Cierta vez dijo Camas " Una razón para vivir es una razón para morir”. El militante, en efecto, puede llegar a morir por su causa. Pero en Argentina - hoy a esta altura de nuestra experiencia y de nuestro dolor- habrá que afirmar tenazmente que el momento más alto de realización de un militante es su vida (cualquiera de los infinitos actos en que su militancia lo ha comprometido) y no su muerte.
 
La deshumanización acecha también al militante. Puede transformar su ideología en dogma, en obstinación y autoritarismo. Puede creerse más heroico. Puede confundir el desprecio por la vida con el coraje. Puede enajenarse en su lucha. Puede olvidar las pequeñas cosas en nombre de los grandes ideales. Puede olvidar que los grandes ideales se persiguen y se conquistan para posibilitar las pequeñas cosas. Puede llegar a considerarse sólo el eficaz cuadro de una organización. Y hasta puede llegar al extravío de exigir también eso de los demás.
 
Puede llegar a realizar esta frase de Brecht: " Nosotros que nos unimos para luchar por la amistad entre los hombres, no supimos ser amigos”.
 
El viejo problema de los medios y los fines se agitan detrás de éstas ideas.
Pero si la militancia ha de servir para humanizar al militante, los fines deberán estar presentes en todos los medios. Porque el militante está vivo hoy, y es hoy, en cada uno de los actos que realiza para conquistar una sociedad más justa, donde están enteramente en juego su humanización o su envilecimiento.

 
José Pablo Feinmann

9 ago. 2012

Justicia por Mariano Ferreyra


Desde nuestra agrupación y como lo hemos hecho siempre, sostenemos y mantenemos nuestro pedido de Justicia por el asesinato de Mariano Ferreyra, de la mano de las patotas que en aquel momento mandaron los personajes del sindicalismo, que hoy se encuentran sentado en el banquillo de los acusados. Este asesinato sin lugar a dudas significó un trago muy amargo para el compañero Néstor Kirchner, que en sus discursos alentaba la rebeldía en la juventud, y que fue el comienzo de un conflicto que llega hasta nuestros días con lo que compete al sindicalismo, que hoy funciona como un eje de políticas a las cuales los que estamos dentro del Proyecto Nacional, queremos ya dejar en el pasado.

Mariano Ferreyra fue asesinado el 20 de octubre del 2003. Se encontraba en una protesta de trabajadores tercerizados que exigían pasar a formar parte de planta permanente cuando fue interceptado por una bala que se le incrustó en el pecho, producto de la represión que llevaron adelante un grupo de afiliados de la Unión Ferroviaria.

Sin lugar a dudas significó un duro golpe para todos, a pesar de las críticas de muchos militantes del Partido Obrero, es menester que nosotros desde nuestra agrupación levantemos las banderas de Mariano Ferreyra como propias, porque es la lucha no de un partido político, sino de todos nosotros, los que queremos un país más justo.

Bien lo ha dicho nuestra presidenta: “La bala que mató a Mariano Ferreyra rozó el corazón de Néstor. Es esa bala la que dejó herido de muerte a nuestro compañero Néstor Kirchner, es esa bala la que inició un conflicto con el sector sindical, que con personajes como José Pedrazza, hoy imputado en la causa de Mariano Ferreyra, hacen nacer un fuerte debate que debemos dar con respecto a nuestros sindicatos y gremios.

Nuestro hermano Mariano Ferreyra seguirá latiendo en el corazón de cada militante político, que busca la Justicia, la Paz, la Educación, la Salud, etc. Formamos parte todos de una nueva generación de jóvenes militantes, que estamos interesados en formar parte de la política y no dejar que los mismos de siempre se lleven la torta para que el resto simplemente vea como se la llevan con una total impotencia.




Justicia por Mariano Ferreyra!!